Las luces de las velas creaban una atmósfera perféctamente coordinada con los sonidos chill que espetaban de los altavoces perfectamente colocados en las estanterias. Todo estaba preparado. Ella entró con su nuevo vestido negro corto de fina seda transparentando su precioso y cultivado cuerpo desnudo. El olor a vainilla de las velas se mezcló con el fuerte olor que desprendía su perfume.

Él, tumbado en la cama notaba como su miembro poco a poco erguía al contemplar como esa diosa se acercaba lentamente, paso a paso. Ellá lo notó. Una vez ella aterrizó de sutil manera en la cama insinuó unas esposas rojas atadas en sus braguitas negras; las cogió y alzó el brazo susurrandóle al oído - Esta noche sentirás lo que nunca has sentido.-

Sacó una venda que llevaba a modo de cinturón y se la colocó en los ojos para que no pudiera ver, tomó las esposas y maniató sus muñecas al cabezal de lecho. - ¿Quieres jugar esta noche nena? - dijo mojándose los labios con la lengua. Sonrío, lo miró fijamente y sintió nauseas al verle el rostro desencajado de placer, - Sí, voy a jugar contigo esta noche.-

Ahora juega tu con tu imaginación querido lector.